EL JUEZ TORRES QUEDÓ A CARGO DE LA CAUSA CONTRA LA CÁMPORA POR FINANCIAMIENTO ILEGAL
- 31 octubre, 2018
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El juez federal Sergio Torres quedó hoy a cargo de la investigación contra el diputado Máximo Kirchner y otros referentes de La Cámpora por supuesto financiamiento ilegal con dinero proveniente de sobornos en la obra pública.
Torres fue designado por sorteo en la Cámara Federal, luego de que el juez federal Claudio Bonadio declinara la competencia en ese tramo de la causa a su cargo, iniciada por los cuadernos del chofer Oscar Centeno con detalles del presunto pago de coimas de empresarios a funcionarios del gobierno kirchnerista.
Junto al nuevo juez interviene como fiscal Gerardo Pollicita.
Bonadio se desprendió de esa investigación tras tomarle declaración indagatoria a Maximo Kirchner por el delito de asociación ilícita, aunque este capítulo involucra también a sus pares Eduardo «Wado» de Pedro y Andrés Larroque, el ex secretario de Justicia Julián Álvarez y el diputado provincial por el Frente Amplio Justicialista de Buenos Aires José Ottavis, entre otros.
La investigación sobre La Cámpora, agrupación juvenil de militancia kirchnerista, surgió a partir de la declaración que brindó como arrepentido el ex secretario de Obras Públicas José López, así como la de Martín Larraburu, entonces secretario del jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina.
Larraburu habría señalado que el receptor final de la plata era el histórico operador peronista, Juan Carlos «Chueco» Mazzón, ya fallecido y que se habría ocupado de repartirla: consultado sobre los destinatarios de los fondos, mencionó a los camporistas Ottavis y Larroque entre los dirigentes que supuestamente manejaron ese dinero de la obra pública para hacer proselitismo.
Bonadio incluso allanó el domicilio del secretario de Abal Medina y encontró allí una planilla donde había quedado registrada la distribución de fondos a diferentes candidatos y referentes de La Cámpora, así como al empresario Sergio Szpolski.
Todos los referentes de La Cámpora habían sido indagados por el juez, pero algunos de ellos, como Larroque y Álvarez, lo habían recusado por supuesta enemistad manifiesta.

















