No fueron sólo uno o dos, sino varios los líderes internacionales que pidieron a los organizadores del G20 poder controlar el proceso de cocción de los alimentos que se ofrecerán en la cumbre en la Ciudad de Buenos Aires.

«El temor a comida adulterada es llamativo, pero también lógico», explicaron los organizadores, quienes confirmaron que los líderes almorzarán juntos en plena reunión plenaria, en el sector rojo de Costa Salguero.

Por ello es que el gobierno argentino concedió a cada delegación un conjunto de credenciales doradas intercambiables para que puedan entregar en su equipo a fin de que puedan moverse en este tipo de espacios reservados con mayor libertad.

Además de la alimentación, hubo otras exigencias a los organizadores: una de ellas fue contar siempre con un equipo médico a menos de 20 metros del lugar donde se encuentre su líder, más allá de que en Costa Salguero hay un sector especial para atender cualquier problema de salud para cualquier dirigente y responder a un eventual traslado.

La cumbre «austera»

El Gobierno se preocupó en destacar la «austeridad» con la que se organizó este año la Cumbre de Líderes del G20, en un contexto de crisis económica, y dará a conocer la semana próxima un balance de gastos «menor al estimado» originalmente.

Los organizadores destacan tres hechos que, en cifras, diferencian esta cumbre argentina con otras previas: la primera es que no se montó desde cero una infraestructura especial para la ocasión, sino que se utilizó el predio de Costa Salguero, lo que permitió un ahorro importante.

Por lo demás, se acondicionaron sólo 25 mil metros cuadrados para este encuentro, una cifra que la ubica en la segunda más pequeña de la historia del G20 y, además, el gobierno argentino no pagó esta vez hoteles para las comitivas extranjeras.

«Informaremos de los ahorros que hemos logrado. Elegimos el modelo más chico y logramos reducir gastos», señalaron fuentes oficiales.

La ubicación, por orden alfabético

La ubicación de los líderes internacionales en la mesa central de la sesión plenaria del G20 responderá a un orden alfabético de los nombres de sus respectivos países en inglés, por lo que el estadounidense Donald Trump estará a la izquierda de Mauricio Macri con apenas un asiento de distancia que quedará para la alemana Angela Merkel.

Sucede que Macri presidirá la cumbre en su carácter de anfitrión y a sus lados tendrá al primer ministro de Japón, Shinzo Abe, y a la canciller alemana, Angela Merkel: los tres conforman la troika, es decir el grupo integrado por el país que presidió el G20 el año anterior, el que lo preside en el año en curso y el que lo presidirá el año siguiente.

A partir de allí los mandatarios se acomodarán por orden alfabético, empezando por los líderes de Australia (Scott Morrison) y Brasil (Michel Temer), y culminando con Trump y Theresa May (Reino Unido).

El atril del «retiro»

En el pequeño salón especialmente acondicionado para el llamado «retiro» de los líderes del G20, donde discutirán a puertas cerradas con agenda abierta en el arranque de la cumbre en Costa Salguero, sorprende la presencia de un atril, dado que no habrá allí asesores ni protocolo especial.

Sucede que el presidente Enrique Peña Nieto termina su gestión este viernes y debe viajar de regreso a México para entregar el Poder a Andrés López Obrador el sábado, con la exigencia de estar en su país a las cero horas local.

«Por las dudas se armó este atril para que de un mensaje y se retire rápidamente. Creemos, de todos modos, que llegará a estar en la foto de familia», explicaron los organizadores.