La Comisión Episcopal de Pastoral Social (Cepas) cerró el encuentro “Repensando la economía”, que se desarrolló los viernes 27 y sábado 28 en Paraná, Entre Ríos, con un documento conclusivo en el que advierte que “la situación social del país es muy grave, porque estamos muy lejos de una economía de rostro humano” y considera que es el momento para “un verdadero pacto social y político”.
La Comisión Episcopal de Pastoral Social (Cepas) cerró el encuentro “Repensando la economía. Por una economía con rostro humano”, que se desarrolló los días viernes 27 y sábado 28 en Paraná, Entre Ríos, con un documento conclusivo sobre la realidad social del país.

En las jornadas, encabezadas por el obispo de Lomas de Zamora y presidente de la Cepas, monseñor Jorge Lugones SJ, participaron los equipos de la pastoral social de diversas diócesis del país, economistas, actores sociales, políticos, jóvenes y adultos.

“De todo lo reflexionado, constatamos que la situación del país es muy grave, porque estamos muy lejos de una economía con rostro humano y por el contrario, desde hace más de 40 años el número de pobres ha ido creciendo de manera escandalosa”, advirtió en el texto final.

“Creemos que en la raíz de semejante situación podría haber múltiples causas: un sistema económico que mata, predominio de la especulación financiera y de los mercados, políticas de exclusión, intereses que privilegian lo propio sobre el Bien Común, una dirigencia que no ha estado a la altura de las circunstancias”, cuestionó.

La Cepas destacó el clima fraterno y de diálogo que primó entre los participantes del encuentro en Paraná y expresó el impacto positivo que genera “la participación comprometida de los jóvenes, que manifiestan una reflexión propia, actualizada y propositiva”.

“Creemos que la gravedad del momento presente, se convierte en un grito humano, en el grito de muchos, especialmente de pobres y vulnerados y que nadie puede dejar de oír. Es un clamor que llega al cielo”, subrayó.

“Ha llegado el tiempo de dejar de lado todo lo que nos impide construir un verdadero pacto social y político, en el que sea un valor superior la fraternidad, la solidaridad y la posibilidad que todos los habitantes de nuestro suelo logremos alcanzar, con igualdad real de oportunidades, ser persona digna, familia y Nación”, concluyó.